La inseguridad alimentaria aguda se deteriorará en 22 países, en los que se prevé que aumente en los próximos seis meses, alertaron la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).


Afganistán, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen se mantienen en el mayor nivel de alerta y a ellos se suman Haití, Burkina Faso, Mali y Sudán.


Esto se debe a las severas restricciones de movimiento de personas y bienes en Haití, así como en Burkina Faso y Malí, además del reciente estallido del conflicto en Sudán, pues existe el riesgo de que la crisis se extienda.


Mientras, la situación sigue siendo preocupante en Pakistán, República Centroafricana, Etiopía, Kenia, República Democrática del Congo y Siria.


«El deterioro de la inseguridad alimentaria aguda en los focos de hambre se produce en el contexto de una crisis alimentaria mundial«, explica el informe. Además «es probable que los nuevos conflictos emergentes, en particular el estallido del conflicto en Sudán, impulsen las tendencias mundiales de conflicto y afecten a varios países vecinos«.


En esta situación también influirá la desaceleración de las economías en 2023 y que, a pesar de un año de relajación de los precios internacionales de los alimentos, los precios internos siguen siendo altos, lo que provocará una reducción general del apoyo de los donantes para compensar el hambre mundial.


A esto se unirán los fenómenos meteorológicos extremos, como fuertes lluvias, tormentas tropicales, ciclones, inundaciones y sequías. -cdn