La moral y la autenticidad de los valores.

AUTENTICIDAD DE LOS VALORES
autenticidad


El nihilismo de Nietzsche



Por Humberto Araque

Una de las cuestionantes más importantes de la filosofía se refiere a los valores de la sociedad humana, y su existencia. ¿Cómo afectan los valores a lo sociedad? ¿Cómo se define lo moral y lo ético? ¿Cómo actúan estos conceptos en la sociedad?... el filósofo Friedrich Nietzsche probablemente partiera de estos conceptos para llegar a crear y establecer en su mente y sus obras, lo que es el nihilismo

Nihilismo (del latín nihil, “nada”) es una palabra que empezó a ser usada en Alemania para referirse a las doctrinas que anunciaban la falta de convicciones verdaderas y la ausencia de valores. Fue un término popularizado por el escritor Iván Turgenev y el filósofo Friedrich Heinrich Jacobi a principios del siglo XIX. En un principio, se refería a aquellos que negaban todo principio religioso, moral y político. Más adelante, fue utilizado de forma despectiva contra aquellos que no poseían ninguna sensibilidad moral

La palabra fue redefinida por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, cuyo esquema de pensamiento se adentraba en esta filosofía “de la negación”.

Durante las siguientes páginas, exploraremos el nihilismo desde el punto de vista de Nietzsche, quien además fue uno de los filósofos más influyentes del siglo XIX, llegando esta influencia a otras mentes incluso hasta el día de hoy.

El nihilismo tiene 2 significados si nos basamos en la filosofía de Nietzsche. El primero es el llamado “nihilismo negativo”, que declara que los valores tradicionales occidentales (entiéndase bondad altruista, resignación y culpa, amabilidad muchas veces forzada…) y su cultura vienen decayendo desde hace ya un largo tiempo. Desde que Sócrates y Platón sentaron las bases de la civilización occidental, está fue condenada al fracaso y la decadencia, pues Nietzsche asegura que hubo una “inversión de valores”. Para él, desde Sócrates se ha puesto a la vida en función de la razón en vez de la razón en función de la vida.

Nietzsche hace entonces una analogía sobre esto utilizando a los dioses griegos Dionisios y Apolo. Apolo es el Dios de la sabiduría, de la razón. Es claridad, racionalismo, la medida y la serenidad, la propia imagen de la Grecia clásica. Dionisios es sin embargo pasión, exceso, placer, lo desbordante, la afirmación de la vida, el erotismo… ¡sí a la vida a pesar de sus dolores! 

Sin embargo, la filosofía de Platón plantea la existencia de un mundo idílico para defenderse de los cambios del mundo. Del dolor y el sufrimiento. Sin embargo, Nietzsche piensa que la verdad de la vida es única e irrefutable (por tanto, el dolor y el sufrimiento, que son una verdad de la vida, deben ser aceptados como parte de esta), por lo que afirma que la filosofía platónica ha dado un valor desproporcionado a los conceptos, provocando la aparición de un mundo ilusorio y falso que ha ignorado lo vital. 

Todo este concepto de decadencia se acentúo con la llegada del cristianismo, cuyos valores de sometimiento, resignación y culpabilidad crearon una moral de esclavos en la mente de las personas. Se considera que los deseos naturales del hombre (entiéndase sexualidad, egoísmo (En cuanto a que uno nunca es último para sí mismo), inconformismo, ambición…), son “malos”, indeseables, y, por tanto, deben ser reprimidos. Entonces aparece un ideal de hombre “bueno”, Dios, al que el ser humano debe de igualar en la escala moral para poder considerarse digno de la salvación después de la muerte, condenado su vida a la constante supresión de sus instintos más naturales y persiguiendo una imagen falsa de sí mismo. Esto da origen a la inclusión de la idea del uno en el cristianismo, cuando grandes teólogos de la edad media encuentran la forma de familiarizar la filosofía platónica con la religión cristiana (buscando una manera de avalar la religión en la filosofía.

La filosofía de Platón y Aristóteles reprimía lo dionisiaco para ofrecer una visión del mundo apolíneo. Nietzsche, sin embargo, reclama la victoria de los ideales dionisiacos sobre los apolíneos, puesto a que esta negación niega el ideal del uno (el ser ideal, el ser perfecto), que en el cristianismo es equivalente a Dios. Si se niega a Dios, se niega la idea del uno y se afirma la multiplicidad dionisiaca, que es la verdadera esencia de la vida, de tal forma que cada cual pueda expresar su propia verdad y sus propios dioses.

Por eso, el nihilismo comienza declarando la decadencia del occidente y la caída de los falsos valores que rigen esta civilización.

Nietzsche está convencido de que los valores promulgados por la religión judeo-cristiana son valores creados por conveniencia para la gente de espíritu débil, pues las actitudes derivadas de estos valores benefician a quienes tienen el poder sobre estos. 

“¿Qué significa el nihilismo?: Que los valores supremos pierden validez. Falta la meta; falta la respuesta al «por qué».” 

“[…] es un error señalar como causas del nihilismo las «crisis sociales», la «degeneración fisiológica», incluso la corrupción. Se trata de la época más honrada y compasiva. La miseria, la miseria espiritual, corporal e intelectual, no tienen en sí toda la capacidad necesaria para producir el nihilismo (o sea, el rechazo radical del valor, el sentido, el deseo). […], Sin embargo, en una interpretación muy determinada, la cristiano-moral, se asienta el nihilismo.”

- La Voluntad de Poder, Friedrich Nietzsche 2000 (1901), Traducción de A. Froufe

Nietzsche, en el mismo libro, se refiere al nihilismo como “la creencia en la falta de valores”, refiriéndose al hecho de que los mismo están obsoletos, y por eso fallan. Faltan.

El mismo afirma, incluso, que la humanidad ha pecado en convencerse de la necesidad de ser altruista y evitar el egoísmo (aun cuando sabemos que el ser humano es egoísta, y el mismo dice que es imposible no serlo), o de aceptar la propia necesidad (aun cuando sabemos que la libertad total es imposible), como vemos en la siguiente cita:

“Consecuencia nihilista (la creencia en la falta de valor), tuvo resultado de la apreciación moral: hemos perdido el gusto por lo egoísta (aun después de comprender la imposibilidad de lo no egoísta); hemos perdido el gusto de lo necesario (aun después de comprender la imposibilidad de un liberum arbitrium o de una «libertad inteligible»). Vemos que no alcanzamos la esfera en que hemos situado nuestros valores, con lo cual la otra esfera, en la que vivimos, de ninguna forma ha ganado en valor: por el contrario, estamos cansados, porque hemos perdido el impulso principal. «¡Todo ha sido inútil hasta ahora!” 

Pero entonces, ¿Cómo se manifiesta el nihilismo en nosotros?

Para Nietzsche, el nihilismo es simplemente el resultado natural de la instauración de estos valores en la sociedad. Para el, el nihilismo es un proceso natural que de hecho ya se encuentra en la sociedad (se puede ver por ejemplo lo convulsionado que fue el siglo XX en cuanto a revoluciones, tragedias y nuevos esquemas de pensamiento, como una consecuencia de la búsqueda del hombre de sí mismo), y que esta debe aceptarlo como una fase de su existencia, para así superarla y dejarla atrás (como una persona deja atrás la adolescencia, que es una fase natural del crecimiento).

“[…] Pues ¿por qué es ya necesario el surgimiento del nihilismo? Porque al llegar hasta sus últimas consecuencias, los mismos valores que hemos tenido hasta ahora son los que lo hacen necesario; porque el nihilismo es la resultante lógica de nuestros grandes valores y de nuestro ideal; porque debemos experimentar en nosotros el nihilismo para llegar a comprender cuál era el verdadero valor de estos «valores».” 


“Modesto, aplicado, benévolo, moderado: ¿es así como queréis al hombre, al hombre bueno? A mí esto solo me parece el ideal del esclavo, del esclavo de porvenir.”

- F. Nietzsche. La Voluntad de Poder, 2000 (1901). Traducción de A. Froufe

El hombre estaba destinado a cuestionarse este status quo, que iba contra lo natural de la existencia, contra sus instintos y valores naturales más básicos.

Por tanto, el ideal de hombre “bueno”, el modesto y humilde, el diligente, el manso… es para Nietzsche, el perfecto ideal de esclavo, pues este ha dejado atrás su naturaleza para servir a estos falsos ideales que la sociedad promueve. Ideales que tiranizan la existencia del hombre. La religión, además, se encarga de darle más fuerza a estos ideales, promoviendo la creencia en el “más allá” o “el paraíso”, un mundo ultra terrenal donde el hombre será recompensado por su “buenas obras”, y donde el dolor y el sufrimiento no existirán. Una visión muy platónica (siendo que Platón creía que había un mundo más allá de la vida que era ideal, perfecto) que Nietzsche acusa de promulgar la tiranización del hombre

¿Y por qué esto es un problema? Puesto que esto hace que el hombre desprecie el presente en pro del futuro. Un futuro que es incierto y no garantiza la libertad del ser en su existencia, que es ahora. Sino que lo convence de que debe subyugar su existencia para algún día poder aspirar a ese “mundo ideal”

Todo este conjunto de factores fue lo que condujo a la aparición del nihilismo, que en su forma más activa (el conocido como “nihilismo positivo”), niega estos valores y busca reemplazarlos por nuevos, más acordes a su naturaleza.

Cuando la degenerada moral pierde su fuerza sobre el individuo, y este se empieza a resistir a esta moral, es un caso que Nietzsche considera “nihilismo pasivo”. Para él, el budismo es en toda su forma una especie de nihilismo pasivo, que no acepta la moral del rebaño, pero no entra a la fase final del nihilismo. No busca expulsar esta moral de la sociedad, ni llegar a la última evolución del hombre

Y es que Nietzsche busca establecer en la sociedad la conciencia de que ellos mismo son nihilistas, para que así puedan aceptarlo como parte de sus vidas, y convertirlo en nihilismo activo, provocando así una transformación de todo lo que tenía atado el espíritu del hombre. 

Es entonces cuando aparece la conclusión del pensamiento de Nietzsche. Él decía que al hombre le faltaba un largo trecho en su evolución a lo mejor de sí mismo. Para él, la existencia humana conllevaba un gran riesgo, porque somos una amalgama entre superhombre y bestia, que puede decantarse por cualquiera de los dos lados.

La última parada del hombre en este camino es, precisamente, el Ubermensch (El superhombre). Esta cita textual sacada del cuaderno de materiales de la facultad de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid resume muy bien esta parte de la filosofía de Nietzsche: 

“De acuerdo con Nietzsche, las masas (a quien denominaba "rebaño", "manada" o "muchedumbre") se adaptan a la tradición, mientras su superhombre utópico es seguro, independiente y muy individualista. El superhombre siente con intensidad (dionisiaco), pero sus pasiones están frenadas y reprimidas por la razón (apolíneo). Centrándose en el mundo real, más que en las recompensas del mundo futuro prometidas por las religiones en general, el superhombre afirma la vida, incluso el sufrimiento y el dolor que conlleva la existencia humana. Su superhombre es un creador de valores, un ejemplo activo de "eticidad maestra" que refleja la fuerza e independencia de alguien que está emancipado de las ataduras de lo humano "envilecido" por la docilidad cristiana, excepto de aquéllas que él juzga vitales.

Nietzsche sostenía que todo acto o proyecto humano está motivado por la "voluntad de poder". La voluntad de poder no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que es necesario para la creatividad. Tal capacidad se manifiesta en la autonomía del superhombre, en su creatividad y coraje. Aunque Nietzsche negó en multitud de oportunidades que ningún superhombre haya surgido todavía, cita a algunas personas que podrían servir como modelos: Sócrates, Jesucristo, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Shakespeare, Goethe, Julio César y Napoleón.

Para llegar al superhombre, el hombre europeo tiene que auto suprimirse, y este proceso debería pasar por tres fases :

- El camello es el símbolo del hombre europeo actual, que todavía está impregnado de la moral de esclavos y que soporta el peso de la carga con paciencia.

- El león en cambio es el símbolo del hombre revolucionario, el que se levanta contra la moral de los esclavos. A su vez, el león después de romper las cadenas de la esclavitud tiene que transformarse en niño.

- El niño simboliza la pureza e inocencia de la infancia, desde la que se recrea la nueva tabla de valores.

El superhombre representa, pues, esa nueva tabla de valores: el amor a la vida, el sentido de la Tierra y la exaltación de los instintos ascendentes. El hombre para convertirse en superhombre ha de expulsar de su interior a Dios. No se trata de una divinización del hombre, sino todo lo contrario, una sustitución de Dios por el superhombre, de tal forma que éste se convierta en un ser con plenitud de poder y de dominio sobre sí”.



Bibliografía

Cuaderno de Materiales. “El Pensamiento de Friedrich Nietzsche”, Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Disponible en: http://www.filosofia.net/materiales/filosofos/nietzsche/pensa.htm#2 (Visitado el 12/02/2018)

Enciclopedia Herder, concepto “Nihilismo”. Disponible en: https://encyclopaedia.herdereditorial.com/wiki/Nihilismo (Visitada el 21/03/2018)

Nietzsche, Friedrich W. (2000 [1901]): La voluntad de poder. Madrid, EDAF (Disponible en línea: https://ferrusca.files.wordpress.com/2013/08/voluntad-de-poder.pdf) 

Pérez Porto, J. y Merino, M. (2009): Definición.de: “Definición de nihilismo”. Disponible en: https://definicion.de/nihilismo/ (visitada el 19/03/2018)





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