Labor Docente y la Independencia Nacional

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República Dominicana

175 años de nuestra independencia.



Por Luis Balboa Guitian

Hoy se celebra un aniversario más de la dura faena que fue para Duarte y los independentistas la creación de nuestra patria.  En una sociedad con apenas 100,000 familias tuvo el patricio que recorrer grandes distancias, bajo sol y lluvia para difundir su ideal, luego enfrentar adversidades y la perversidad de aquellos malos ciudadanos que como hoy los hay,  serviles a las grandes potencias.
          
Los escritores que como Balaguer nos pintan a Duarte como «EL CRISTO DE LA LIBERTAD», quieren presentar la imagen de   Duarte como una quimera inalcanzable, imposible de replicarse otra vez en cualquier Dominicano, y la independencia nacional como una hazaña irrepetible.  Cuando la verdad es que Duarte era un joven revolucionario que reencarno su espíritu patriótico en Manolo, Camaño, Amín, los héroes del 14 de junio y tantos otros que han ofrendado generosamente su vida por nuestra independencia.
               
La guerra de la Restauración, la resistencia del pueblo en 1916, la gesta heroica de abril, playa Caracoles, incluso la defensa de Loma Miranda son reediciones en diferentes escalas de transcendencia,  pero no de patriotismo y fervor patrio del 27 de febrero.
                    
Nuestra labor como maestros es inculcar en cada joven el sueño de Duarte, demostrarles que ellos pueden ser como él Sánchez, Mella y los Trinitarios, que tenemos nuevos traidores que no creen en la patria, traidores que están dispuestos a enajenar los bienes de nuestros hijos y nietos a cualquier multinacional en pro de su beneficio personal.
                         
Hoy habrán grandes actos con muchos hipócritas y traidores llevando ofrendas florales al altar de la patria, mañana en tu aula haz un acto sencillo, de diez minutos, y explícale a tus alumnos que tenemos que seguir luchando, Que Duarte o cualquiera de los patriotas se sentiría muy orgulloso si crispadas las manos y empuñando la bandera saliera a defender nuestras montañas, ríos y playas que de manera lesiva al interés nacional están siendo entregadas a las multinacionales.
                              
Si bien la migración hay que controlarla, ese no es el único y mayor peligro de nuestra soberanía.  La cuantiosa deuda externa que puede poner en juego nuestra soberanía económica y política debe ser un punto que nosotros debemos tratar con nuestros estudiantes, y decirles que Duarte y los independentistas además de la libertad soñaban con la equidad y justicia social. Nosotros a esos sueños debemos agregarle la equidad de genero, la defensa del medio ambiente, la paz, y la soberanía.
                                  
Sueño que mis hijas después que exhale el último suspiro, cuando visiten mi pueblo natal SJM, desde el monumento de El Número, observen un atardecer hermoso en la Bahía de Ocoa, cuando el horizonte se hecha el sol al hombro, y el agua se tiñe de tornasolados colores, y podemos imaginarnos las huellas saladas de Caamaño y sus  valerosos hombres, ellas a viva voz, en un país, verdaderamente libre y soberano, puedan gritar al viento VIVA LA REPÚBLICA DOMINICANA.



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